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Viajar en Micro por Argentina (después de mucho tiempo)

Hacía bastantes años que no me subía a un micro en Argentina. Más de seis, para ser precisa. Pero hace poco volví a viajar en micro por las rutas argentinas.

En los últimos años, viajar en micro por Argentina desapareció de mi imaginación. El avión pasó a ser mi medio de transporte más común (siempre que tuviera de viajar, claro).

A decir verdad, hice viajes cortos como ir de Trelew a Madryn o de Calafate al Glaciar Perito Moreno. Pero no eran necesariamente viajes en micros como los de larga distancia. A veces sí, pero eran trayectos cortos y con transportes locales o casi.

Con las distancias tan largas de nuestro país y las pocas diferencias de precio con los pasajes de avión, el micro empezó a quedar de lado para muchas personas. Yo fui una de ellas.

Pero hay lugares a los que los aviones no llegan. Entonces, en esos casos, el micro se convierte en el medio de transporte perfecto.

No hace mucho conté mi experiencia con los buses Greyhound de Estados Unidos. Y ahora toca mi viaje (ida y vuelta) con la empresa argentina Flechabus.

Oficina de Flechabus en la terminal de Federación

Oficina de Flechabus en la terminal de Federación

Todo comenzó cuando me gané dos pasajes de micro a cualquier lugar del país con esta empresa, en el marco de la Feria Internacional de Turismo de Buenos Aires. Los tenía que usar antes de fin de año, así que me puse manos a la obra.

No quería ir muy lejos, ya que sólo podía hacer una escapada de fin de semana. Con mi novio decidimos que iríamos a Federación, en la provincia de Entre Ríos, por dos razones. La primera, queríamos descansar y ahí hay termas. Y, la segunda, porque en mis tres décadas de vida nunca había ido a la provincia vecina.

Así que allá nos fuimos…

El viaje de ida comenzó en la terminal de Retiro, un viernes a la medianoche. Es un lugar un poco tétrico para pasar un viernes a la noche, lo sé. Estaba igual que como la recordaba, pero un poco más sucia y decadente.

Retiramos los pasajes impresos en las ventanillas de Flechabus y nos fuimos a tomar un café (a un precio casi de aeropuerto). Luego nos acercamos a la plataforma que nos correspondía, llegó el micro y nos subimos.

Había bastantes pasajeros pero no iba lleno. La mayoría eran personas mayores que hablaban a los gritos de sus anteriores visitas a las termas. Eran habitués, parece.

Micro por dentro

Micro por dentro

Como el viaje fue casi mayormente de noche, se hizo rápido y dormí bastante. Llegamos a Federación a las 7:00 AM, luego de unas seis horas de viaje.

El micro estaba bastante bien. Los asientos eran cómodos para ser semi-cama. Y no pusieron ninguna película, por suerte, así que pudimos dormir.

No hubo ningún tipo de servicio abordo, como me ha tocado en suerte con otras empresas de micros.

Para el micro de la vuelta, estuvimos en la estación una media hora antes de las 11:00 AM, que era el horario de salida. También llegó puntual como el micro de ida.

Subimos y nos acomodamos en nuestros asientos, que eran en la parte de arriba del micro (igual que a la ida). Esta vez había gente un poco más joven dentro de los pasajeros. Incluso tuvimos la “suerte” de viajar con un nenito que nos gritó y pateó el asiento durante todo el viaje (ironía).

Terminal de Federación

Terminal de Federación

Al ser de día, el viaje duraba dos horas más, o sea, ocho horitas arriba del micro. Y con el sol que nos daba por la ventanilla, cosa que el aire acondicionado no alcanzaba a refrescarnos del todo. Aunque después hacía frío. Inconvenientes de temperatura que también suceden en los aviones…

A diferencia del viaje de ida, el micro paró más veces, como en Concordia, Gualeguay y un par de lugares en el camino hacia Buenos Aires. Ahi subió más gente y el micro quedó bastante lleno hacia el final del viaje.

Gracias a las paradas pudimos comprar algo de comer en alguna estación. Al mediodía nos dieron una viandita con galletitas dulces y saladas, pero con tantas horas de viaje te morís de hambre sin algo más contundente (como un sándwich).

Gente subiendo al micro en Concordia

Gente subiendo al micro en Concordia

Teníamos que llegar a Retiro a las 07:00 PM pero la Panamericana era un desastre y arribamos una hora más tarde.

En general, el servicio fue bastante decente. No hubo mayores demoras, salvo esta última, pero no fue culpa del chófer ni de la empresa (la Panamericana es SIEMPRE una locura).

Lo que sí estaría bueno es que renovaran la terminal de Retiro porque ya no puede más de lo anticuada y obsoleta. Le vendría muy bien una lavada de cara, al menos.

Y esa fue mi experiencia volviendo a viajar en micro por Argentina. ¿La repetiría? Si es un viaje de pocas horas, sí. Pero no haría un viaje a Bariloche o a Salta, por ejemplo. No me banco tantas horas sentada sin hacer nada a menos que viaje realmente lejos.

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