Honguito de Mario Bros.

Mi souvenir favorito de mi viaje a París

Si debo decir la verdad, tengo que admitir que éste es uno de mis souvenires favoritos de mi viaje a París. No representa a la ciudad de la luz, no es una torre Eiffel en miniatura -aunque compré una, por supuesto-, pero lo que me encanta de este souvenir es la situación en la que llegué a comprarlo y la sorpresa que lo envuelve.

Habíamos salido con mi novio del Musée de Cluny, ubicado en el Quartier Latin (Barrio Latino), y caminamos hacia el Boulevard Saint-Germain para buscar un lugar donde comer un exquisito panini, de esos que nos llenaron el estómago durante nuestra estadía. Caminamos por dicho boulevard unos 100 metros y descubrimos una tienda de comics en la esquina con la rue Saint-Jacques. Mi novio insistió en entrar, a pesar de estar muertos de hambre.

Estuvimos fácilmente media hora recorriendo el negocio, llamado Album, maravillados por todas las cosas que jamás habíamos visto en nuestro país. Casi compramos un Mario Bros gigante pero costaba 30 euros y temíamos que no nos entrara en la valija.

Finalmente, mi novio eligió un llavero de Arturito -el robot pequeño de Star Wars-, y cuando estábamos por pagar, justo lo vi… Ahí estaba el Honguito, solo, esperando que lo comprara. Tan sólo pocos euros después, fue mío. Y cuando lo tuve en mis manos, noté que al sacudirlo hacía ruido, como si tuviera algo adentro. Rápidamente lo abrí… ¡y sorpresa! Era un pastillero lleno de diminutas pastillas de un sabor similar al de la yapa (quien las haya probado me entenderá).

No solamente conseguí un divertido recuerdo de mi estadía en París, sino que también disfruté de las deliciosas pastillas durante el resto de mi viaje. Tendrían que haber visto la cara de la gente cuando me veía sacar esas pequeñas golosinas de un honguito… ¡Imperdible!

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TIP: El Barrio Latino es ideal para comprar libros en francés e inglés, nuevos y usados, desde un euro (yo me traje tres libros por 5 euros). Al ser un barrio tradicionalmente universitario (allí se ubica La Sorbonne), hay tiendas literarias para todos los gustos, además de restaurantes o locales de comida en los que se puede comer por un buen precio. Por otra parte, es un hermoso barrio para pasear y perderse en sus callecitas.

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