Viejo vagón de la Línea A

Mi último viaje en la línea A

Como muchos sabrán -y otros no- la línea A del Subte de Buenos Aires (para los extranjeros, sería el metro) cierra hoy sus puertas hasta el 8 de marzo próximo. Si bien nunca escribí hasta ahora sobre mi ciudad, me parecía importante hacer una mención sobre este medio de transporte que me ha llevado muchas mañanas al trabajo o me ha traído muchas noches a casa.

A pocos minutos de las 23 horas, saldrá el último tren desde la estación cabecera Plaza de Mayo. ¿Por qué cierran esta línea? Ha sido una cuestión muy discutida a nivel político, pero este blog no es de política así que paso a resumir: los vagones que actualmente son utilizados para el transporte de pasajeros en la línea A tienen aproximadamente un siglo. Los vagones belgas son de la marca La Brugeoise y ya están para jubilarse hace rato. Si bien tienen su encanto, como un viaje en el tiempo hacia otra época, es hora de que pasen a un museo o algo así (leí que los van a utilizar como bibliotecas en las plazas, una idea extraña). La polémica se basa en el hecho de que la línea A va a permanecer cerrada por 56 días, dejando a mucha gente sin el principal medio de transporte que une el barrio de Flores con la Plaza de Mayo, por no mencionar que en colectivo (bus) el trayecto se duplica en horas pico. El motivo del cierre: acondicionar las vías para los nuevos vagones chinos que compró el Gobierno Nacional. Muchos ingenieros han dicho que no es necesario que corten el servicio ya que los trabajos se podían realizar durante la noche, cuando el subte no funciona. Pero lo van a cortar igual.

Toda esta introducción viene a cuento de mi último viaje en estos vagones centenarios. El domingo pasado, aprovechando que tenía que ir para el lado de Flores, decidí darle una despedida a la línea A -que es la que pasa muy cerca de mi casa- para no extrañarla hasta que la vuelvan a abrir, y también decirle adiós a los viejos vagones que ya no estarán. No tengo muchas palabras en esta ocasión, aunque sí tomé varias fotos. Por eso, consideren esto un fotopost o algo así. A continuación, les dejo las imágenes de la despedida.

Vagones vistos desde arriba en estación Carabobo, final del recorrido

Las ventanas de madera

Asiento de madera

Las puertas son de apertura manual

Vagón lleno de graffittis llegado a la estación Acoyte

El tren llegando

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  2Comentarios

  1. Gise   •  

    Ay mi querida amiga, ¡no sabés la nostalgia que me provocan estas líneas! desde los 7 años que vivo a la vuelta de la estación Primera Junta y recuerdo todos mis viajes en el subte en las distintas estapas de la vida. viajé en el subte desde la estación Congreso a Primera Junta desde que nací porque mi papá trabajaba en caballito y yo vivía en Rivadavia y junín.
    con cris, mi ermano, nos gustaba sentarnos en los asientos del último o primer vagón, según el sentido en el que iba el subte, nos sentabamos de rodillas y mirabamos por el vidrio en donde se veían las vías y nosotros imaginábamos que nosotros manejábamos el tren, a veces saludabamos al tren que pasaba del otro lado, me acuerdo que a veces quería meterme en esa especie de casita (en mi imaginación, claro) donde iba el conductor, me gustaba porque era toda de madera y se veía espaciosa por dentro.
    Recuerdos los viajes a las entrevistas de trabajo, los viajes hacia el trabajo y de vuelta a mi casa, los que acíamos con mi ex novio, etc. yo no pude despedirme de los vagones, pero con estas fotos ya lo hice. Gracias nada por subirlas y compartilas! besos!

  2. Nair Felis Rodriguez   •  

    Ay amiga, qué lindos recuerdos! 🙂 Gracias a vos por compartirlos! besotes!

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