ositos mamuschka

Bariloche no es sólo para egresados

No sé si en todos los países tendrán una tradición similar pero, en Argentina, los estudiantes del último año de la escuela secundaria suelen realizar un viaje como “premio” por culminar exitosamente sus estudios. Aunque yo no tuve esta experiencia a mis 17 años (no éramos muy unidos en mi división), muchas personas que conozco tuvieron su famoso “viaje de egresados”. Es una especie de despedida de la adolescencia.

Hasta hace algunos días, nunca había podido conocer la hermosa Bariloche. Ese lugar que muchos turistas aman, adonde van a esquiar y comprar chocolates. Nuestra pequeña Suiza. Me fui muy lejos y conocí otros países; no obstante, muchísimos puntos de Argentina continúan sin aparecer en mi mapa aunque tenga ganas de conocerlos. Esta ciudad patagónica era parte de mi lista de “desconocidos” hasta que el viernes arribé a ella por primera vez.

Me recibió un clima helado: 0 grados centígrados. Viniendo de una Buenos Aires lluviosa y con 11 grados, era una gran diferencia de temperatura. Mi único deseo era que nevara, y tuve la suerte de que se concediera durante todo el fin de semana.

cerro campanario 1

Vista desde el Cerro Campanario

Fue un viaje caído del cielo: enviaron a mi novio a trabajar por el fin de semana al aeropuerto de Bariloche con hotel pago y traslados incluidos. ¿Me lo iba a perder? Obvio que no. Casi no viajo (el lado no-mágico de viajar con ventaja de empleados de una aerolínea: estar sujeto a espacio en el vuelo) pero pude ir y volver casi sin problemas.

Así que, con pocos días de anticipación y sin seguridad de poder ir, me embarqué en la aventura habitual de acercarme al aeropuerto a probar suerte. El vuelo salía de Ezeiza con una lluvia espantosa. Fui afortunada de no tener que volverme a casa.

Como si fuese poco, nos hospedamos en un hotel 5 estrellas divino con vista al lago Nahuel Huapí (se llama Alma del lago). ¿Podía pedir algo más? Si lo tuviésemos que pagar nosotros, no hubiese sido una opción dentro de nuestro presupuesto.

hotel alma del lago

Vista desde el lobby del hotel Alma del lago

hotel alma del lago 2

Lobby del hotel

alma del lago

Hotel Alma del lago

Cenamos algo rápido y salimos a caminar… No, no estamos locos. Esas 10 cuadras que distanciaban al hotel del Centro de la ciudad eran muy bonitas. Aunque, al ser de noche, el lago no se podía ver. Pero afortunadamente comenzó a nevar y yo, como nena chiquita, me alegré bastante. De vuelta al hotel, nos dimos una ducha y a la cama.

Al día siguiente, caminamos otra vez al Centro luego de un potente desayuno. Al mediodía, mi novio se fue a trabajar y me quedé sola para pasear un poco. Como no quería esquiar (nunca lo hice) ni tampoco romperme la pierna en el primer intento, dejé el Cerro Catedral a los expertos y me tomé el colectivo 20 hacia el Cerro Campanario.

Como porteña despistada, me bajé medio kilómetro antes del Cerro y tuve que caminar junto a la ruta… entre el bosque y yo. Escena ideal para un crimen. Por suerte no pasó nada, pero me se me cruzó eso por la cabeza (después mi mamá me retó y me dijo todas esas cosas que dicen las madres).

cerro campanario 2

Más vistas desde el Cerro Campanario

Llegué caminando medio cuesta arriba a las dichosas aerosillas y por ARS $70 me subí a las solitarias sillitas voladoras. Me encontré con un par de brasileros y venezolanos en el Cerro, pero no mucha gente más. Ideal para sacar fotos en silencio y disfrutar las mágicas vistas.

Como nevaba, además de soplar un viento helado que casi me vuela el gorro de lana, no estuve mucho tiempo. Una media hora fue suficiente para sentirme feliz e ilustrar en fotos la maravillosa vista del Cerro Otto, el lago Nahuel Huapí y todos los picos nevados.

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Mi novio Sebastián y yo en el Centro Cívico con el lago de fondo

perros san bernardo bariloche

Los pobres perritos San Bernardo que son explotados por esa señora y otra gente en el Centro Cívico. Te cobran una fortuna para sacarte una foto con los perros (aún si es con tu cámara).

Quedé agotada y volví al hotel para reponer fuerzas, baño de inmersión mediante. No suelo descansar tanto cuando salgo de viaje, pero al estar sola podía tomarme todo con mucha calma y dejar el esquí y los deportes peligrosos para otro momento (no me quiero romper una pierna, de verdad).

Ya siendo de noche otra vez, caminé al centro para comprar chocolates a granel en Rapa Nuí y pasear un poco. Pedí 1/4 kilo de helado que no pude terminar, paseé mientras los copos de nieve caían y se me posaban en las pestañas. Estaba felíz.

Camino al hotel, unos brasileros me preguntaron en portuñol primero y en inglés después por un restaurant y se enojaron porque no les supe decir dónde era. No se fueron muy agradecidos.

Cuando mi novio volvió de su agitado día de trabajo, nos fuimos bajo el cielo nevado a cenar en un lugar bueno, bonito (más o menos) y barato llamado El Chiringuito. Mi novio repitió el plato de Cordero con papas fritas y yo me deleité con unos ñoquis geniales. Si bien no es un lugar que derroche glamour (no vayan elegantemente vestidos, no vale la pena). es altamente recomendable. Dirección: Rolando 245 entre Mitre y Moreno (es en pleno Centro, no es el de la calle Quaglia). Teléfono: 0294 445-6513.

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La famosa fonda “El Chiringuito”

cordero patagonico con fritas

Cordero patagónico con papas fritas (de fondo, mis ñoquis)

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Nieve de noche, fuego de día (¿no era al revés? jaja)

Volvimos en taxi al hotel porque nevaba bastante. Por 10 cuadras nos cobró ARS $15 (la bajada de bandera era de ARS $7 y algo), lo que consideramos barato si lo comparamos con el taxi de Buenos Aires.

Al día siguiente (domingo), volvimos al Centro para atacar el local de Mamuschka de la calle Mitre -chocolate del bueno, sobre todo los ositos rellenos de dulce de leche- y volvimos al hotel a tiempo para que nos pasaran a buscar. Mi travesía barilochense había terminado. No hice mucho pero ahora sé que volveré por más.

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Panorámica desde el Cerro Campanario

No dejamos de ver adolescentes descontrolados por las zonas aledañas al Centro y cerca de nuestro hotel (sueno a vieja cascarrabias, lo sé). Ahora que se me pasó la edad, me doy cuenta que tal vez no hubiese apreciado tanto esta ciudad si tuviese 10 años menos. Los chicos van a otra cosa, a romper las reglas impuestas por sus padres. Pero Bariloche es para todas las edades: para familias con niños que quieren divertirse en la nieve, para parejas que quieren tomar una copa de vino mirando el lago, para jóvenes mochileros que quieren encontrar un poco de aventura en la naturaleza. No es sólo para egresados. Hay Bariloche para todos y todas.

A diferencia de los adolescentes, fui a comer chocolate y a ver nevar.Y sí, me estoy poniendo vieja. Pero año tras año, soy más fácil de contentar, je.

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  9Comentarios

  1. Alicia   •  

    🙁 que en paz descansen los ositos!
    Bonita relato de un viajecito expres. Besitos

  2. Nanu   •  

    qué ermoso lugar y qué recuerdos! Quiero volver. besote!

  3. Julio   •  

    Tuve la suerte de ir a Bariloche en mi viaje de egresados, y luego volví con un amigos algunos años después, es impresionante, es una ciudad que tiene todo, es ermosa e imponente. y no es tan cara como dicen, me pareció muy accesible en su momento, yo me hospedé el una hostería llamada “bello orizonte” que no era waw, pero estábamos muy cómodos, y los desayunos eran muy ricos y pagamos el cuarto con dos camas simples $200 la noche. y para comer lo mismo, una hamburguesa con papas fritas no era mas cara que en Buenos aires. muchas gracias por compartir tus experiencias nair!

  4. Nair Felis Rodriguez   •  

    julito! Mil gracias por comentar! es verdad, no es tan caro estar ahí. Esquiar es otro tema. besos!

  5. Nair Felis Rodriguez   •  

    nanu! sí, a comer chocolate esta vez jaja

  6. Nair Felis Rodriguez   •  

    Gracias mamá! :d te dejé chocolates, aunque no con forma de ositos jeje.

  7. Walter   •  

    r.i.p los ositos ajajaj, que gracioso.! yo pude ir a bariloche con mi viaje de egrasado, pero ya no aguanto las ganas de volver con una novia a disfrutar de otra manera digamos. bueno solo escribi porque adoro bariloche, y te felicito por tu viaje se nota que fue muy bueno.bendiciones.

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